Vestía remera blanca y negra y short. Tenía manchitas o granitos en la cara, y el pelo con un flequillo adelante y atrás cortito. La bicicleta en la que andaba era amarilla y celeste. Así describió A.E., de ocho años, al referirse al hombre que, prometiéndole que le iba a regalar una bolsa con juguetes, la llevó a unos matorrales el 1 de febrero de 2008.
Ese es el primer caso, ordenado cronológicamente, que la fiscala Adriana Giannoni le imputó a Oscar Emilio Fernández, señalado como violador serial en el requerimiento de elevación a juicio que realizó la funcionaria judicial.
Después de abusar de la niña, según la acusación, Fernández la dejó abandonada en avenida Alem y pasaje Cabildo, donde la auxilió un hombre que al verla llorando, llamó a la Policía. Con su inocencia de niña describió a los expertos por lo que pasó. "Comenzó a tocarme en la cola y por donde hago la pi", dijo.
La promesa
Poco más de un mes después, el 7 de marzo, Fernández se acercó a una niña de 10 años, en la zona sur de la ciudad, y prometiéndole que le iba a regalar una bolsa con juguetes, la llevó a un cañaveral donde la violó. Aunque en esta ocasión se movilizaba en una motocicleta, el ardid utilizado para atraer a la víctima es coincidente con el primer caso, de acuerdo a la valoración de Giannoni.
Cuatro días más tarde, M.A. fue víctima de este hombre en Yerba Buena, y aunque en este caso no hubo penetración, la captó de la misma manera que los dos casos anteriores, y luego dejó abandonada a su víctima.
El 25 de marzo, Fernández secuestró a una menor de 11 años en la zona sur de la ciudad. Estaba en la misma moto que en el segundo caso, y amenazándola con un cuchillo obligó a la niña a subirse al rodado y la violó en la zona conocida como El Chañarito.
La fiscala cree que hay muchos otros hechos que, seguramente, cometió el acusado. Pero sólo encontró pruebas concretas en estos seis. En el primero, el de A.E. fue el único en el que no hubo pericias de ADN, pero para Giannoni está demostrada la participación de Fernández. En los otros cinco, hubo una coincidencia genética del 99,99 %.
El caso más aberrante
Entre abril y noviembre de 2008, Giannoni no pudo encontrar ningún hecho para adjudicarle a Fernández. El 27 de noviembre de ese año se produjo un cuarto caso. Fue el peor de todos, porque la víctima tuvo que ser operada. Una pequeña de siete años estaba jugando en la calle, en Banda del Río Salí, cuando fue engañada por el acusado para que subiera a la bicicleta negra en la que andaba. No sólo la violó hasta desgarrarla, sino que la dejó abandonada cerca del puente Lucas Córdoba, con las manos atadas. La niña fue hallada a las 7 (casi ocho horas más tarde), por un transeúnte que escuchó sus sollozos.
El último hecho que se le adjudica al imputado, que está preso en Villa Urquiza, ocurrió el 6 de marzo de 2009. Una niña de ocho años fue víctima del violador, que la abandonó en el camino de Sirga, en Yerba Buena. Ahora, tras el pedido de elevación a juicio realizado por Giannoni, se espera que un juez decida si el acusado de estos hechos debe afrontar o no el proceso oral.